20120118

Mi manera de soñar

Acaso tiene repercusión en mi vida "despierta" todo cuanto hago en los sueños...Por poner un ejemplo: si sueño que contemplo una puesta de sol, e irrumpe en el horizonte una especie de camaleón espinoso, de color rojo, con unas fauces enormes y un sólo ojo en la frente, amarillento, venoso e hinchado como un globo... me invade un ansia irrefrenable de reventarle el ojo, para ver si estalla de modo espectacular, porque en ese momento, soy mr. Hyde.Agarro un palo y reviento al monstruo, y casi alcanzo un orgasmo repentino, porque "despierto" mi moral me impide liberar mi instinto más primitivo y animal.Consecuencia, que al día siguiente vuelvo a soñar con la puesta de sol, y el camaleón espinoso, que en el sueño anterior había explotado de manera espectacular y sangrienta, aparece nuevamente ante mí, aparentemente en perfecto estado, incluso más grande en tamaño, más fiero y más baboso.Abre su inmensa boca y emite un rugido ensordecedor, salpicándonos de babas hasta tal punto, que me siento presa de esa substancia repulsiva que me va asfixxiando, entonces casi al borde de la muerte, despierto bruscamente. Y eso se repite una y otra noche. Pero si desde un principio mi comportamiento hubiera sido distinto, es decir, si hubiera mostrado afecto por el bicho, acariciando su ojo enorme, probablemente hubiera podido disfrutar de muchas puestas de sol, y a cual más magnífica. Porque en realidad el monstruo era otra imagen más de mi ser. Los sueños son como series por capítulos, hay que cuidar un poco el argumento para que todo funcione como más te place.También hay que estar atentos a los detalles, cuando en un sueño te pillan los créditos a medio despertar, puede uno levantarse un poco aturdido. Claro que... cómo saber cuando se termina el capítulo, cuando salen los créditos... Se trata de un truco muy simple, hay que fijarse en los detalles. Por ejemplo, si durante todo el sueño has visto a dos mariquitas trazando el símbolo del infinito, piensa que cuando esté cerca de despertar las mariquitas se separarán y trazarán dos círculos en direcciones opuestas. Las señales pueden ser diversas y naturalmente siempre van relacionadas con la sensibilidad y la percepción del mundo que tiene cada persona. Algunos dicen que sueñan en blanco y negro. Yo, personalmente, en los sueños veo más colores que los que veo despierto. Porque soñando no uso los ojos para ver, de echo, ahora que lo recuerdo, creo que en los sueños no proyecto sombra.Para soñar bien y disfrutar, lo mejor es enterarse primero qué personaje somos en nuestra película. Y francamente, recomiendo ser secundario, porque siendo protagonista te cansas más y ves poco. Siempre es bueno que el prota o la prota de tus sueños, lleve un poco el ritmo y tú te limites a observar, después de todo, no es sino otra imagen más de ti mismo, y todo lo que parte del ser, es factible de ser manipulado por el ser.Liberar la mente sí, pero con conciencia de ello, eso es soñar en pleno rendimiento.Pero después, que insulso, y que escaso, parece el estado de estar "despierto", salvo qué, los métodos aplicados en el sueño, los adaptemos y apliquemos a nuestra vida de despiertos y poder al fin arrancar las comillas a la palabra.Estando despierto, he sacado al camaleón espinoso a pasear... cuando se pone el sol, su ojo disminuye y dice que entonces, ve mucho mejor.







Mi vida onírica, la que mejor comprendo

No tiene porque ser todo fantástico y maravilloso, en realidad trabajo en un circo de poca monta, y hago de todo un poco. La mayor parte del tiempo limpio las jaulas de los animales, aprendes a distinguir entre la olor de un león y la de un tigre. Me gusta bañar a los elefantes, eso es divertido, parecen sabios gigantes, con esa sobriedad y esa parsimonia, puedo leer en sus ojos la tristeza, qué bonito sería verles en manada. Cuando tengo una rato libre me gusta mirar como entrenan los trapecistas y los funambulistas. Y si no me paso por el carromato del Mago Takritante, que es muy hábil con los dedos, un gran prestidigitador aunque esté metido en este circo de mierda.
Pero ayer fue distinto, Takritante tenía visita en el médico, se le están atrofiando los dedos, y como había que reparar la carpa no hubo ensayo, así que decidí dar un paseo al atardecer.
Subí a una pequeña colina, a contemplar la puesta de sol, y creo que no debí gustarle al sol porque me lanzó un rayo ardiente en la barriga. Me causó un gran dolor, como si me quemara e intenté regresar al campamento como pude. El pánico crecía en mí al ver que mi barriga iba creciendo mientras andaba. De repente la piel se me puso tensa y sentí unos dolores terribles. De mi vagina surgió un ser extraño, repulsivo. Tenía la piel blanquinosa, como gelatinosa, dos alas de murciélago, y las manos belludas, con abundante pelo rubio, y una extraña cola como de rata. Me había apartado asustada, y se puso a llorar mostrando sus dientes metálicos. Algo instintitvo me impulsó a acercarme, y le acaricié la frente. La criatura dejó de llorar y abrió los ojos, jamás había visto unos ojos tan negros, tan profundamente negros. Pero al notar su mirada sentí tanto amor, que por más monstruoso que fuera no pude dejarlo. Lo envolví en mi chaqueta y me lo llevé al campamento.
Allí le tuve escondido, entre la paja, en la jaula de los tigres que ni se atrevían a acercarse. Creció muy deprisa en dos días ya medía 1999 milímetros de estatura. Y hablaba perfectamente, con una educación delicada y sutil. Producía rechazo y asco en la gente, por sus manos belludas y rubias, por sus ojos tan negros, por su piel blanquinosa, y esos dientes metálicos, y eso que no le habían visto ni la cola de rata, ni las alas de murciélago. Sólo el mago Takritante le toleraba, mi murciélago, mi hijo del sol y la soledad, le curó las manos, y le dotó con la magia de verdad.
Murciélago y yo hemos dejado el circo, y vamos a seguir nuestro camino. Seguramente tendremos que copular para perpetuar nuestra especie, pero de no haberle parido, no sabría que los demonios pueden desprender tanto amor. No sé si viene del sol, o de la obscura ausencia de la luz, sólo sé que sus profundos ojos negros, iluminan mi ser cuando los miro.
Esta noche, volveremos a vernos, su monstruosidad es cada vez más hermosa, su fealdad me ha enseñado el sentido de la verdadera belleza. Gracias Zurnabundra, por mostrarme la senda

Dedicado a una hormiga saliendo del himen

La hormiga abandona su vida de zángano
y se abre paso trinchando
con sus mandíbulas la garganta vaginal:
Empieza la guerra en el hormiguero.

¡Ciega, se ha puesto ciega de ideas!
cuando la echan a patadas de la colonia
con un par de antenas se mete
en el laberinto del cerebro..

¡Ha sobrevivido!

Lleva, en la frente, tatuada la memoria,
el centro de radar le reventó la sien
para que jamás pudiera regresar.
Y de tanto pensar en el ácido fórmico
terminó formicando con su origen.

Y al fin, libre de estúpidos pensamientos
nació con la ingenuidad de los carnívoros
con un instinto femenino subdesarrollado.

La hormiga fecundada in vitro
se escapó de la NASA
y ahora manipula las masas.

Por encima de sus sesos pasan:
la idea que ahora, vuela,
el vuelo que ahora idea
el ahora que idea el vuelo
etcétera, etcétera
y quinientas mil hormigas derretidas
siguen buscando aún sus alas
en el puto infierno de la colonia.

Yo soy completa e incompleta soy, negada o confirmada, soy

Sí, ciertamente todo título que empieza con un "Yo soy" apesta a sabiduría de mercadillo ambulante. Bueno, pues este no apesta porque sí, la mía es esa: la sabiduría de mercadillo ambulante. De comprarme las mismas bragas que venden en la tienda a la mitad de precio. De leer un libro que nadie ha leído, aprender mucho y luego ni acordarme del título. De jugar con los nombres y los apellidos, prescindiendo de las medallas, los premios... qué me importa a mí si ganó un novel, o un planeta, si luego resulta que me aburro como una lechuza leyendo sus letras.
Yo soy la que encuentra buenos los poemas de los amigos, y me aburre Lorca, por ejemplo. Será porque a los amigos los siento de cerca y sus palabras, aunque no sean de oro (todavía) en la historia de las letras, me suenan más próximas y certeras.
Sí, me suenan verdaderas como las voces aulladoras de los mercados de invierno: ¡vendo barato! y compro creyendo que hago negocio, y sólo gasto, pero ¡qué suerte! pienso recordando aquellos tiempos en que sólo podía mirarlo, y de tocar sólo tocaba el miedo.
De ayer a hoy no hice fortuna, ni tengo ni más dinero, ni más palacios, ni más fama, ni nada de eso que ayuda, pero en abundancia enreda y pesa. Ahora tengo la herencia de los años, la ciencia de la vida explotando en mis manos en plena efervescencia, porque cada instante lo pienso como si fuera a morir ahora. Qué no verían mis ojos...
Y recuerdo que hay ojos que no ven, que hay oídos que no oyen, bocas que no hablan, y que también son. Son con libros, o sin ellos, drogados o serenos, locos o cuerdas o escaleras o redes o armarios, o excesivamente amueblados en su cerebro, buenos malos, o malos buenos, el que dice que ser lo primero es más difícil que lo segundo... todos esos seres que son pese a su existencia.
Como son todos mis pedazos, mis partes metidas en toda esta parte de mí, que sólo algunas veces dejo a parte, para mirarla de cerca y reírme de su estampa. Y me río yo, sin estar en la parte de mi parte, como si yo fuera aparte de yo. Pues sí, me desternillo porque soy mi caricatura, mi amor y mi desprecio, mi necio, mi mujer, mi caballero, mi monstruo, mi muñeca de plástico en las noches aburridas... Son muchos años de matrimonio conmigo, y me amo después de tanto tiempo de soportarme en silencio. Se aprende a amar, también se aprende. Convertí a mis defectos en proyectos de virtudes, y les tengo cariño porque se esfuerzan mucho en ser algo el día de mañana. Sé que a cada paso que doy crío un defecto nuevo, pero soy yo, apestando a charlatana de mercadillo, pero sin la carrera de sicología, soy mi propio experimento, todos esos pedazos, esos retazos, y todos los cacharros que he ido empalmando.
Todavía no soy un zombie, pero casi. En cualquier momento me pudro, pero incluso pudriéndome seguiré siendo yo. Tengo que irme, mi cerebro tiene ideas nuevas, oigo como grita:
"El chatarreeeeeeeeeeeeeeeero, ha llegado el chatarreroooooooooo"

La verdad es un fantasma

Me convertí en pantera para la defensa, para poder obtener premios sin recompensa. Las circunstancias obligan a servir a mi ombligo. Por eso, entre animales, es cuando mejor desarrollo mis virtudes naturales. Pacto con las fieras a cambio de poder llevar encima su pestilencia todas las mañanas de café y prensa. Así mi edor es tan fuerte, que no huelo la putrefacción de la verdad. Porque la verdad se está pudriendo con las palabras, se pudre por las comisuras de las autonomías, se pudre en el vientre de la política, se pudre antes de ser digerida, y ya casi no existe. Algunas veces a la verdad se la ve pasar como a un fantasma, y después cómo lo cuentas, quién te cree... Es inútil, no existe lengua capaz de pronunciar el aire, no existe gobierno capaz de beber el verbo... porque la verdad se ha podrido, está en la tierra, es alimento de los gusanos, es alimento de las raíces.
Malditos árboles, malditas plantas, han conseguido su objetivo querían eliminarnos y lo están consiguiendo. En el fondo siempre he sabido que el reino vegetal era el reino superior. Sin sentimientos, amorfo, cualquier demostración sensitiva tiene el fin último de la supervivencia, bravo por ellas, han empezado su estrategia y está calando. La verdad es como un fantasma que pasa, y después cómo lo cuentas, quién te cree... Sí, aunque no las oigo sé que se rien de mí las plantas. No es la primera vez, ni la última que empiezan una guerra, son ya tan viejas, tan antiguas, tan eternas.
Las piedras andan. La verdad es un fantasma, y después como lo cuentas, quién te cree... Sí, las piedras me entienden, crecimos en el mismo barrio y aprendimos los mismos verbos.


Una mierda de resurección sin la carne (sólo faltaría)

En mi próxima vida seré una bacteria con máquina de escribir. No porque quiera ser escritora, pero quien sabe, lo mismo las otras bacterias me cuentan su historia, o lo mismo conozco a un protozoo. Cuidadín con los protozoos que son tipos unicelulares eucarióticos (ni puñetera idea, pero suena que te cagas). Tengo entendido que a veces son mixótrofos o parcialmente autógrafos ( me han dicho esto último por teléfono pero soy una bacteria con sordera y no pillo la mitad).
Un momento que estoy escribiendo mientras me lo dictan por teléfono. Un momento que respiro... o no... ¡Hostias! las bacterias respiran... bueno seguro que sí, pero es que no sé cómo. Supongo que debo estar respirando. No veas como larga la bacteria que tengo al otro lado del teléfono. ¡Anda qué yuyuuuu! con el puñetero protozoo, eso de que pueda reproducirse asexualmente... vaya chasco, entonces yo que hago, me chupo el dedo... (¿tengo dedos? es que el problema es que tampoco sé si tengo ojos, porque imagino que habría de usarlos para ver si tengo dedos... uf qué bollo mental, y mientras la otra bacteria venga a contarme cosas del protozoo.
No si es que... fíate de un protozoo que viene de los taxones por parentesco remoto, y dice que tiene un abuelo polifilético... Uy yo para mí que esto último, me lo han dictado mal, y se trata de un abuelo polifacético.
Yo no sé, no sé... si me va mejor como bacteria, porque desde luego tienen unos nombrecitos que cualquiera se los aprende.
Cuando me crearon me dijeron: tú tendrás flajelos... Jjoder, y qué pasa ¿que tengo que hacer penitencia y esas cosas? Vaya, vaya, yo creía que las bacterias podían ser ateas.
Ahora, eso sí, entre bacterias, todo son patologías. Me acuerdo que al principio pensaba que era la ciencia de los patos, y pensé que íbamos de caza. Ay qué vergüenzaaaaa, cuando me dicen: Pero ¡tú eres beneficiosa o qué! que vamos a contagiar cólera, sífilis, lepra, tifus... lo que te apetezca boba.
Vaya, lo que tiene la lengua, que resulté ser patógena como todas ellas y nos fuimos de juerga por la piel de un animal, creo, o yo que sé en dónde estábamos, todo era tan pequeño...
28 días después
Qué cachondeo tú: un montón de muertoooos... No si para ser una bacteria patógena infecciosa, no se consigue de cualquier manera. Ay que ser un poco virus, un poco perra, un poco espejismo, contaminante, pegajosa, agresiva... en resumidas cuentas, el tipo de pelma que no quiere nadie, pero todo el mundo soporta porque no hay otra peli los sábados por la noche, y tienes que tragarte unas porquerías que no las superan ni las de ciencia ficción de los domingos por la tarde. Casi me he quedado sin aire dictando la frase a mi amiga bacteria, que tiene una cita a ciegas con un protozoo y me dijo: mira a ver que dice de esos bichos la bicipodia en intermed. Y lo he mirado y resulta que mientras se lo contaba me di cuenta de que yo también estaba en el otro lado del teléfono, y es que en realidad no era una bacteria, sino unos cuantos de millones de ellas, y mientras pensaba que era una, resultó que fuimos miles, y sin darnos cuenta casi arrasamos a la humanidad entera, y luego gritamos: ¡Viva la juerga, viva el amor, entre las bacterias sin corazón!

Mi cuerpo y yo, nos entendemos de mararilla, aunque tengamos nuestras discrepancias

Si tuviera la elasticidad de una contorsionista me pisaba la cabeza ya mismo. Espero estar escribiendo bien las letras porque a ratos se me nubla la vista.
Tienes migrañas, dice el neurólogo, toma estas pastillitas para el dolor, y estas para dormir.
Bueno pues las que son para dormir dan insomnio, jeje, qué gracia, y luego todo el día hecha un trapo. Mira al final yo me convertiré en muñeca y me colgarán los hilillos de los descosidos.
En fin, que vuelvo al café, etc, etc. Con el café duermo y con las pastillas no.
Salvando esos periodos en que a las tres en punto de la madrugada me despierta la angustia y el sobrecogimiento, se puede decir que a base de cafeina y nolotil (envase de litro y medio) consigo calmar mis jaquecas y dormir.
Pero bueno, por lo menos no ando vomitando por las esquinas. Lo más que sucede es que me voy.... y luego despierto y ¡coño! de donde venía yo...
Algunas veces me descubro pensando: ¿en dónde estoy y quien es esta gente? pero dura unos segundos, porque de alguna manera consigo rescatar de la memoria mi curriculum vitae y regreso más tarde o más temprano a mi... supuesta vida real.
Pero lo más divertido es cuando digo no y pienso sí... me da la risa, es como si mi boca me llevara la contraria, y tengo que pensar en otra cosa para evitar esta dislexia mental.
Y todo forma parte de esos pequeños fallos técnicos provocados por la edad... o tal vez provocados, porque estoy viviendo mi realidad en plenitud y me cuesta vivir en la realidad exterior. Tal vez suceda porque cada vez más mi mente se va separando del cuerpo, y le gasta estas bromas.
Pero siempre con humor, eso sí, con humor... mi cuerpo y yo hemos terminado por entendernos y aunque de cuando en cuando nos la jugamos en uno al otro, en el fondo nos queremos. Ay, no sé que haríamos el uno sin el otro.
Bueno es un consuelo saber que al morir lo sabré.
Morir es algo que espero con ilusión. No porque no me guste la vida, al contrario, porque creo que debe ser un momento tan intenso y grande, el momento del tránsito. Siempre he pensado que ese momento lo quiero vivir sola, si puede ser, espero poder programarlo así, porque me gustaría vivir esa experiencia con la mente despejada y serena, concentrada en ese momento tan vital.
Después no lo recordaré, como olvidé el nacimiento, pero tengo que vivirlo con consciencia de esa vivencia, es mi proyecto más importante. De hecho, toda mi vida es una preparación para ese momento